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Vivir después de los 50 años

Vanessa Rodríguez Blázquez


Hasta hace algunos años, una persona con 50 años, la edad de oro, era un viejo para la sociedad. Hoy en día, las cosas han cambiado. Sin embargo, y a pesar de que a algunos les cueste afrontarlo, cumplir medio siglo de vida acarrea algunas consecuencias.  El cincuentón está en la línea que separa la vida laboral de la jubilación. Pero muchos aún se sienten jóvenes para pensar en la retirada y buscan a toda costa huir de la temida palabra “vejez”.

El envejecimiento es la etapa de la vida opuesta a la adolescencia. Desde el punto de vista psicológico también se reconoce esta paradoja entre adolescencia y envejecimiento. En la adolescencia tienen lugar una serie de modificaciones en el comportamiento que convierten a la persona en incomprensible, llena de contradicciones y claroscuros, pues se halla en el momento de la búsqueda de su identidad como persona. Necesita ser y hacer.

En el envejecimiento, de igual manera llena de claroscuros e incomprensiones, la persona también tiene una crisis de identidad, en el sentido que ahora ya no quiere dejar de ser ni dejar de hacer, como pareciera que la sociedad se lo trata de imponer.

Teniendo en cuanto esto, no es de extrañar que la relación con los hijos a estas edades se convierta en una cuestión especialmente difícil de sobrellevar. Se puede decir que el hijo tiene todo lo que el padre está perdiendo. Si además los hijos son adolescentes, se enfrentan dos caracteres cada cual más “picado” con el mundo. Dos visiones del mundo que desde las ganas de vivir por un lado, y la experiencia por otro, pueden convertir la familia en un campo de batalla.

DIFERENCIAS HOMBRE/MUJER

Desde el punto de vista familiar, el hombre suele tener más problemas para adaptarse a los cambios, ya que puede llegar a pasar de ser padre a abuelo; deja de ser el “jefe” de la familia para pasar al retiro. Para ellos significa, en muchos aspectos, una pérdida de poder importante, que además se inicia cuando está en la cúspide.

Pero también la mujer se enfrenta a situaciones como el conocido “síndrome del nido vacío”. Cuando los hijos comienzan a tomar vuelo propio para dejar el nido, se plantea uno de los momentos más difíciles para aquellas mujeres que han construido su proyecto de vida sobre la base de una familia regular.

Ambas situaciones se mezclan, ya que también las mujeres pasan de ser madres a ser abuelas; y hay hombres que sufren por el abandono del hogar de sus hijos.

En lo que se refiere al deterioro físico, normal por el avance de la edad, tanto hombres como mujeres se preocupan por él y buscan soluciones. Hasta hace no mucho tiempo, ésta era una cuestión que preocupabas más a ellas que a ellos, aspecto que ha cambiado desde la aparición del “metrosexual” y todas sus variantes.

Las mujeres no quieren perder su figura y acuden a gimnasios o tratamientos estéticos varios para impedirlo. Entre los hombres, aunque también se dan estas actitudes, abundan los que explotan su faceta de “madurito” atractivo.

MERCADO LABORAL

Las dificultades para encontrar un empleo aumentan considerablemente cuando la persona que lo busca es mayor de 40 años. El mercado rechaza con frecuencia currículos profesionales brillantes, con experiencia y conocimientos en su sector. A estos profesionales en paro se les coloca en la reserva sólo por su edad. Actualmente hay casi 700.000 parados mayores de 40 años en España, lo que supone un 34% del desempleo total. El futuro laboral es poco alentador para este colectivo y, mucho menos, si se tiene en cuenta que el progresivo envejecimiento de la población irá incrementando los grupos de mayor edad.    

Para intentar paliar estos problemas y apoyar al colectivo, desde 1993 han surgido diversas asociaciones de ámbito nacional. Promovidas por personas que han sufrido esta complicación laboral, intentan convertir a sus miembros en parados activos, con recursos para moverse en el ámbito laboral.

GUSTOS Y AFICIONES
          
Muchas empresas dedicadas al ocio o al turismo suelen clasificar a los mayores de 50 en la categoría “tercera edad” y les ofrecen actividades como decoración, jardinería o pesca en río. Algo que repugna, y con razón, a más de uno con el espíritu aun joven y aventurero. Los viajes especializados suelen referirse a viajes de descanso con spas, masajes...

No es necesario encasillar a nadie por su edad y la oferta debería ser común para todos. A más de una, menor de 25, le gustaría disfrutar de estas ventajas de los mayores de 50.

 Dejando a un lado el calendario, los años y los días, como dijo un sabio alguna vez, lo importante es mantener joven el espíritu. Lo demás no depende de nosotros.



   


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